¿Vale la pena ir al Tour de Cine Francés?

La edición 23 del tour incluye siete largometrajes recientes que son una opción interesante
Por: José Felipe Coria

Puntualmente llega el anual Tour de cine francés, opción para cinéfilos fatigados de propuestas comerciales. 

La edición 23, que comienza el 6 de septiembre y concluye el 17 de octubre, incluye siete largometrajes recientes que, como en toda selección similar, tienen altibajos. Eso sí, representan una cinematografía vital. Por orden de importancia, son:

Blanca como la nieve (2019, Anne Fontaine), deliciosa comedia negra inspirada en el cuento de los hermanos Grimm, Blanca Nieves. Aquí actualizado con estilo naturalista, que recuerda al tradicional cine francés campirano. Aunque la anécdota de la madrastra Maud (Isabelle Huppert, estereotipada como siempre pero al menos comportándose con cierto humor autoburlesco), celosa de su hijastra Claire (Lou de Laâge), todos se la saben, el tono que le imprime la hábil directora Fontaine da para un juguete narrativo que se disfruta por su retorcido sentido del humor. De lo mejor de este tour.

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Cyrano mon amour (2019, Alexis Michalik) cuenta en tono semi dramático, ligero, cómo Edmond Rostand (Thomas Solivérès), en crisis emocional, existencial y creativa, le ofrece al actorazo Constant Coquelin (Olivier Gourmet), una obra que será clave en el teatro universal, justamente la conocida Cyrano de Bergerac. Pero tiene una bronca: está inconclusa y hay fecha de estreno. Simpática loa al teatro clásico y a la creatividad desatada hecha con enorme calidad visual. Basada en la obra teatral homónima escrita por el propio director, es eso que ahora se llama “dramedia” —mitad comedia, mitad drama— hecha con toque magistral.

El misterio del Sr. Pick (2019, Rémi Bezançon) es, por decirlo así, un policial intelectual basado en el libro de David Foenkinos, que cuenta cómo una novela escrita por un pizzero, Henri Pick, ya fallecido, descubierta y considerada obra maestra por Joséphine (Camille Cottin), es puesta en duda por el crítico Jean-Michel (Fabrice Luchini). Cine literario, es un entretenimiento leve no del todo satisfactorio, considerando que más o menos pierde algo de la calidad de su material original. 

El gusto está en la variedad de las cintas restantes. Son disparejas en sus propuestas: Amanda (2018, Mikhaël Hers) es un melodrama convencional sobre la inesperada responsabilidad que recibe David (Vincent Lacoste), un desobligado total, en cuanto queda huérfana su sobrina Amanda (Isaure Multrier). Igual de regular resulta En buenas manos (2018, Jeanne Herry), otro melodrama, esquemático, sobre la renuncia a un hijo recién nacido y la madre que lo adoptaría. No del todo satisfactoria.

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Es mejor, sobre relaciones madre-hija, Mi niña (2019, Lisa Azuelos), otra “dramedia” acerca de la libertad de una hija y la necesidad de su madre de preservar la memoria de ellas juntas. Es un poco lacrimógena y un tanto inferior a Un amor a segunda vista (2019, Hugo Gélin), típica comedia romántica que embona con la sensibilidad actual de hacer “historias alternativas”: qué pasaría si alguien no logra amar la primera vez y tuviera una nueva oportunidad de hacerlo. A pesar del multitudinario guión en el que colaboró el novelista Foenkinos, el tema es en exceso sentimental. Tiene sus buenos momentos. Lo mejor es que confirma una de las fortalezas del cine francés: los personajes son reales y las situaciones permiten identificarse con ellas por su profunda calidad humana.

Un buen tour en general.

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