Cafeterías con historia: Sabores para viajar en el tiempo

Lejos de las cadenas comerciales, las cafeterías con historia son una gran opción para los que quieren disfrutar de experiencia, calidad y buen gusto.
Por: Mariana Danis Mayén

Un par de huevos fritos,  una orden de pan con mantequilla y un chocolate a la española. Todo por tres pesos. El menú de Café La Blanca, en el Centro Histórico, data de mediados del siglo pasado. Está ahí, como detenido en el tiempo, oculto de los nuevos comensales quienes, sin darse cuenta, disfrutan de una experiencia que se ha repetido 103 años.

Miles de personas han disfrutado de platillos en todo este tiempo. “Hay gente que viene de toda la vida”, cuenta Guillermo Diez, cuya familia es propietaria de este lugar desde 1946. Y así es, hay personas de mayor edad en un rito de otro tiempo: sentarse a leer el periódico. Aunque también hay gente joven: familias con pequeños y una que otra pareja. 

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La caja registradora más antigua tiene más de 70 años, no sirve más, la acompañan otras dos que igual adornan el sitio. Junto a éstas, destaca la más actual: un monitor que registra los consumos del día. 

Son muchas las cafeterías similares en la Ciudad de México. Todas guardan historias de personajes emblemáticos en el arte, el entretenimiento y la política mexicana. No sólo eso, también conservan su sabor en cada platillo y bebida. Lo hacen más allá de las modas y las grandes cadenas. Como esas cajas registradoras, se adaptan, pero sin peder su verdadera función: conservar la esencia de  experiencia, calidad y sabor.

La Blanca.  Experiencia memorable   

En el número 40 de la calle 5 de mayo del Centro Histórico, se encuentra el tradicional Café La Blanca, inaugurado en 1915 como lechería, cuando su fundador, Higino Gutiérrez, vendía los lácteos que se producía en su rancho de Texcoco. Al poco tiempo, las necesidades de la zona lo impulsaron a vender otros alimentos. Un siglo después, La Blanca es uno de los lugares favoritos de turistas y locales para desayunar. 

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El menú es amplio y de porciones generosas. Entre los favoritos de sus comensales están los tamales  y los chilaquiles La Blanca, que van preparados con queso fresco y rebanadas de aguacate. Los tamales cuestan entre 25 y 30  pesos, y los chilaquiles 71 pesos.  Si deseas añadirles pollo el precio aumenta 50 pesos.  Aunque el café se sirve de  diferentes maneras, la especialidad de la casa es con leche. Los granos con los que se prepara provienen de fincas de Córdoba, Veracruz, exclusivas para la producción  que ofrece este restaurante. 

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La última remodelación se hizo cuando los miembros de la familia Diez, propietarios actuales, compraron este lugar, desde entonces la inmobiliaria del lugar ha cambiado muy poco. 
Cerca de las escaleras, se puede ver un bote lechero de inicios del siglo pasado. Las sillas vinil naranja de la barra,  las fotografías de la época de la Revolución y los gabinetes pegados a la pared, hacen sentir que el tiempo se detuvo.

Dónde:  Avenida 5 de Mayo No. 40. Centro. Abierto de 7:30 a 19:30 horas

Café de Tacuba. Espacio gastronómico y artístico.

Probablemente se trate de la cafetería más famosa de la ciudad. Cuando escuchamos su nombre, las anécdotas saltan de inmediato. Se dice que Josefina García, esposa del fundador, inspiró a Agustín Lara —en su momento asiduo del lugar— a componer “Morena” y “Señora tentación”. También, se sabe que el nombre de la banda de rock mexicano Café Tacvba hace  honor a este sitio.

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 Entrar a esta vieja casona del siglo XVII ubicada en el Centro Histórico, no sólo es una experiencia gastrónómica, sino que cada espacio posee alguna expresión artística.
 Los vitrales y mosaicos adornan el lugar. Pinturas de la época novohispana  como La niña en traje rojo,  de José de la Borda, y  un particular óleo, de Carlos González, en el que se puede ver el descubrimiento del mole y el chocolate. 

Sentarte a comer en alguno de sus tres salones es un espectáculo para los sentidos, las meseras visten un traje típico, mientras que los capitanes van vestidos de charros; el ambiente es amenizado por estudiantinas y mariachis; los alimentos son preparados por mayoras (quienes pasan el conocimiento gastronómico a nuevas generaciones), que se  ayudan con  molcajetes, molinos y metates. 

 En sabor no se queda atrás, la carta es de más  de 100 platillos: tamales, mole o el célebre Café Lechero, a base de café molido y azúcar quemada.

Dónde: Calle de Tacuba 28, Centro. Abierto de 8:00 a 23:30 horas

Gran Premio. Un icono de la colonia.

Sentarte a leer en alguna de las mesitas retro del Gran Premio mientras disfrutas de un café cortado o con leche es una experiencia que te trasporta a otra época. 
Consolidado como un clásico de la San Rafael, esta cafetería de los años 70 ofrece un viaje en el tiempo. 

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Desde la acera  se alcanza a ver el mobiliario de época. Las viejas máquinas de café sobre la barra resaltan por su color oxidado, el muro detrás   exhibe una gran colección de tazas provenientes de distintas partes el mundo que sirven de adorno. 

El servicio  poco tiene que ver con el de las grandes cadenas. La oferta de alimentos y bebidas es pequeña pero de  calidad. Su especialidad es el  Café mayo, un espresso cortado con crema, hecho con grano veracruzano, tostado y molido en casa.

Para acompañar puedes pedir un cuernito o una orden de molletes. Los precios oscinan entre los 50 y 150 pesos por persona. 

Dónde: Calle Maestro Antonio. Caso 72, San Rafael 

El Popular. Tradición de 24 horas 

Entrar a este restaurante es sinónimo de  tradición mexicana. Su menú, que poco a poco creció, ofrece chilaquiles, huevos de todo tipo, hamburguesas y caldo tlalpeño,  con el sabor casero que los caracteriza. 

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El secreto está en los  productos que utilizan, la leche y todos los lácteos son traídos de un rancho en Texcoco, el café es de Chiapas y el chocolate viene de Oaxaca

Se conforma de dos locales. Uno es restaurante y el otro una  panadería donde encuentras pan calientito recién horneado.  Al igual que del Centro Histórico, el Popular no descansa. El servicio es de 24 horas.

Dónde:  Avenida 5 de Mayo 50 y 52, Centro.

El Equis

Entre los comercios  de la calle Roldán, de la Merced, se encuentra el Café Equis. Su fachada amarilla no pasa desapercibida y en ella se lee la frase por la que, se presume, son conocidos en el barrio: La casa del Café. 

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El local, siempre limpio y acomodado desde hace 80 años,  está lleno de vitrinas que exhiben el gran repertorio de café  mexicano que diariamente procesan y  venden al mayoreo.

Si lo que quieres es degustar el café de la casa, la opción es el café expresso o americano  que  sale de máquinas expendedoras servido en vaso de unicel. El costo es de  entre 10 y 15 pesos.El café se disfruta escuchando los ruidos del ajetreado barrio, sentado en una sencilla banquita.

Dónde:  Roldán 16, Centro. Abierto de 10:00 a 17:00 horas.

Café La Habana. Donde se escriben historias.

Si las paredes del Café La Habana pudieran hablar,  faltaría tiempo para escuchar todas las historias que se esconden detro de sus paredes. Se puede dimesionar en valor histórico de este sitio tan sólo con decir que ahí, según cuentan, entre habanos y tazas de café,  Ernesto Che Guevara y Fidel Castro fraguaron parte de Revolución cubana; o que  Roberto Bolaño escribió parte de su libro Los detectives salvajes, mientras bebía una taza de un tostado veracruzano. 

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Cualquiera podría emular la experiencia con una lectura pacífica entre techos altos, una barra amplia y los colores sepia del inmobiliario que te  hacen sentir dentro de una fotografía, tomada en los años 50. El sabor de su comida también logra transportar  a familias, hombres de negocios, parejas y grupos de amigos que visitan fielmente el lugar.

 Hay de todo y para todos, si deseas una comida completa, el menú ejecutivo es para ti. También ofrecen las tradicionales enchiladas verdes, tortas y  pastas. 

Para tomar, el tradicional Café Habana es  la opción dulce, se trata de una  una taza de espresso con una porción de espumosa leche condensada que se acompaña perfectamnte con una concha rellena de nata.

Dónde: Calle Morelos 62, Juárez,

Café Río. Aroma y libros de  época  

Si eres amante de la comida libanesa, la calle de Donceles esconde una cafetería que sirve platillos 
caseros típicos del país oriental. 

Lo primero que verás al entrar al local es un viejo molino en desuso que  sirve como decoración, el piso con azulejos en blanco y negro, que te remonta a la época de los 50, y una vieja fotografía colgada en la pared donde se ve al empresario Carlos Slim.

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Tras el mostrador, la señora Gema, propietaria del lugar, te recibe con una sonrisa dispuesta a servirte los platillos que ella prepara, como el pastel de berenjena, el kepe relleno de carne y el pan árabe con jocoque. Aquí el café proveniente de Tlapacoyan, Veracruz se toma sin azúcar, aunque si lo deseas lo puedes añadir a tu gusto. Para acompañar, los postres son ideales.  

Desde hace 57 años, Café Río es el lugar de amantes de la literatura, que pasean por la calle que destaca por vender libros antiguos. 

Dónde: Donceles 86, Centro Histórico.

El Cordobés. Rincón taurino.

No es necesario viajar a Veracruz para beber una buena taza de café, a unos cuantos pasos del metro San Juan de Letrán, de la línea 8, se encuentra la cafetería El Cordobés.  

Una fachada de color rojo brillante invita a los peatones a refugiarse dentro y escapar del bullicio del Centro Histórico; los acabados de madera, los cuadros de famosos toreros colgados en los muros y la cabeza de res que adorna la pared del segundo piso definen el estilo taurino del lugar.

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Desde hace 80 años, en este lugar se pueden degustar bebidas únicamente hechas con café proveniente de  Chiapas, Veracruz y Oaxaca. También hay venta de granos por kilo y productos derivados ideales para acompañar tu bebida, como bombones, galletas, pasteles y chocolates con café.

Puedes pasar una tarde memorable acompañado de un buen café y sus famosos panquecitos de elote.

Dónde: Ayuntamiento 18, Colonia Centro.

 Palacio gastrómico 

 La fachada de talavera que presume una de las arquitecturas coloniales más antiguas de la Ciudad, esconde a su vez una cafetería tradicional imperdible en un día de paseo por el centro. Aquí, vale la pena tomar un café después de haber probado una sopa de tortilla o un pollo con mole, fusionando la gastronomía con la historia.

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Dónde: Av. Francisco I. Madero 4. Abierto de 11:00 a 1:00 horas. 

 Esencia al mayoreo

En la esquina de la calle López de Centro de la Ciudad, el aroma a café se apodera de los alrededores. Se trata del expedio Villarías, que ofrece diferentes tipos de  café proveniente de Chiapas. Hecha la elección, sus imponentes molinos convierten a los granos tostados en polvo fino que se entrega fresco y calientito en una bolsa de papel estraza.

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Dónde: Café Villarías. Calle López 68-A, colonia  Centro. Abierto de lunes a sábado 

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