Cantinas para despistados

Más que una experiencia de descontrol, puede ser ideal para que te dejes sorprender por bares y cantinas llenos de tradición y aventura
Por: Redacción

Si recién conoces México (o eres el ciudadano más despistado del país) debes saber que septiembre es el inicio de las Fiestas Patrias y el inicio de festividades que se acentúan en noviembre con el Día de Muertos y el Lupe Reyes, un periodo de celebración, muy relacionado con el alcohol y la fiesta, que inicia con  el día de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre) y culmina con el Día de Reyes (6 de enero), justo cuando, por un lado, vale olvidarse de los sinsabores del año y, por el otro, hay que regresar a la realidad. 

Nos dimos a la tarea de encontrar algunos “templos” que han venerado estos ritos desde hace un siglo y otros lugares para que destierres el aburrimiento.

 

Casquivana. ¿Tostadas de cocodrilo y mezcal con alacrán?

 

Casquivano es alguien que no establece relaciones  serias, sino pasajeras. Alguien coqueto. Ojo alegre. Un divertida palabra que aplica para hombres y mujeres. Esa mezcla de ligereza y riesgo es lo que quiso plasmar  Ali Masare a su bar (del que es socio y DJ) no sólo nombrándolo  de ese modo, sino en su carta. 

Su menú es tan variado como auténtico, lo mismo te pueden preparar una pequeña entrada o algo más elaborado en una fusión de platillos originarios de distintos estados como Tabasco, Oaxaca y San Luis Potosí, con un giro original y que demuestra que en cuestión de gastronomía y bebidas, nada está escrito...

“Están nuestras famosas tostadas de cocodrilo, que es una carne muy rica. Muchas veces la gente se espanta pero queremos que estén tranquilos, porque los animales que tenemos en la carta están permitidos para su venta en México. La carne definitivamente es más costosa, pero viene de granjas con los stándares más altos y estás probando carne que tiene muchos cuidados”.

Mención aparte merece su mezcal, ya que al momento de llegar a la mesa además de tener un sabor único, es presentado con un alacrán centurión traído directamente desde Durango, y aunque son más los que se toman una foto con el trago en mano que los valientes que se atreven a comerlo, la bebida no pasa desapercibida.

¡No lo pienses!  Chiapas 173 (entre Medellín y Monterrey) Roma Norte. Tel. 55642425

 

Bar Ópera. Monchi, Villa,  boleros y un buen trago

 

El Bar Ópera no tiene un menú tan arriesgado. Puedes optar por un coctel de camarón, un T-Bone a la parrilla o unas sencillas (pero deliciosas) enchiladas suizas. Su atractivo   está en lo que ha albergado sus paredes. Rodeado de historia, este lugar ha visto pasar A Porfirio Díaz, Carlos Fuentes, Carlos Monsivais, José Luis Cuevas,  Gabriel García Márquez, Octavio Paz... 

Comer en el mismo sitio de estos entes históricos no es casual, la decoración tiene aún el estilo afrancesado (art nouveau)  que imprimieron sus fundadoras en 1895; también  las pinturas que adornan cada gabinete y la gran barra traída de Nueva Orleans. 

Está lleno de referencias francesas  y  estadounidenses, pero este bar tiene en su esencia lo mexicano. Las pláticas de sobremesa —siempre escandalosas,  polarizadas, concienzudas— se confunden con el sonido de los músicos  que embelesan con boleros. 

Todos saben la anécdota del balazo de Pancho Villa en el techo. El Centauro del Norte llegó  con su gallardía y soltó un tiro. Según historiadores, no hay prueba de que esto haya sucedido y es una  leyenda que pocos creen, pero a nadie le interesa desacreditar. 

Historia a la carta. 5 de Mayo y  Filomeno Mata. Centro Histórico.  Tel. 5512-8959. www.barlaopera.com

 

Gallo de Oro. Cantina sin pretensiones

 

 Hay sitios que no están hechos para albergar historia... y sin embargo lo hacen. Los grandes nombres no han sido tan visibles en el Gallo de Oro, pero desde su fundación, en 1874, este lugar ha labrado en gran parte al país. 

Este sitio ha unido por igual a periodistas, escritores  y trabajadores de todo tipo. Sus vitrales, la madera y la barra son un mosaico de distintas épocas que han visto pasar a miles de hacedores de nuestro país: aquellos que lo construyen día a día, o quienes lo interpretan. 

¿Cómo lo ha logrado? Sin pretensiones. El Gallo de Oro es económico y apto para cualquiera, no esperes lujos, pero tampoco desatenciones, sus trabajadores son guardianes para que pases un momento relajado: saben el arte de hacerse  presente justo cuando lo requieres. Ni antes, ni después.

Momento de relax. Venustiano Carranza 35. Centro Histórico.  Tel. 5211 8035

 

La Bota. Desterrar el desamor  es chido

 

En los albores del 2000 todo lo kitsch era chido. No es de extrañar que La Bota haya cobrado fuerza hasta convertirse en un revoltijo visual y culinario que ha complacido a decenas de asistentes. 

En sus paredes puede verse un poco de todo; un pestañeo al altar a la Virgen de Guadalupe y se atiborra de detalles: estampas, muñecos, guantes de box, letreros, capas de torero... cualquier cosa adereza perfectamente este sitio hasta abarcar armónicamente toda la paleta de colores que identifican especialmente a México y España. En el rubro culinario, son conocidas sus pastas y tapas,  jamón serrano, chistorra y quesos, sus pizzetas y la ensalada con arándano, acompañadas de buenas bebidas, todo en costos accesibles. 

Eso sí, este lugar no es para rememorar el desamor, es para desterrarlo. No te promete estar alegre todo el tiempo, pero sí que se acerca mucho a un ambiente vital. Puedes perderte entre sabores y colores.

Kitsch para el alma. Peatonal San Jerónimo 40, Centro Histórico. Cuauhtémoc. Tel. 5709 9016

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