Bakango Bar

Por: Alexiz Morales

Los ritmos tropicales surgieron en África y eso está muy lejos de Santa María la Ribera, en donde zapaterías, taquerías y una que otra tienda hacen de esta colonia un lugar apacible, callado. Ese silencio se quiebra con un establecimiento que presume un cartel con letras enormes: “Desata tu lado salvaje”.

Nunca falta el grupo de jóvenes que se siente motivado por el  letrero, para entrar al Bakongo Bar, una especie de lugar de culto musical adornado con mini palmeras y hasta un tótem que le da sentido a todo. 

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Ninguno de ellos sabe qué significa “bakongo”. Es “ancestros” en lenguas africanas. Desde que se sube por las escaleras adornadas como hojas de bambú, se aprecia una colección de figuras representativas de Angola y el Congo y una bocina inmensa que mezcla este ambiente con la música que Latinoamérica adquirió del continente africano.

“Ven devórame otra vez, ven castigame con tus deseos más que el vigor lo guardé para ti”... le da la razón a la leyenda del lugar —“desata tu lado salvaje”—, ya que sólo basta  que suene este tema para que los pies inquietos de los jóvenes se levanten e inviten a bailar a algunas curiosas.

La incitación a desbordar el calor interno a ritmo de kimba y bachata es inevitable. Sin importar que apenas sean las 21:00 horas, los salvajes presentes ya menean las caderas al ritmo de canciones latinas como aquella bachata: “¿Y si te invito una copa y me acerco a tu boca?”. El más joven de ellos lo confunde y parece hacer más un paso de banda, pero esto se oculta cuando todos se animan a seguir el ritmo una vez que temas con influencias africanas resuenan de pared a pared.
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Justo ahí, una colección de flechas adornan los alrededores con máscaras de las tribus del Congo: hasta en los baños se puede encontrar con un “bienvenido león” o “bienvenida leona”, según sea el caso.

Los jueves son de Cubakongo, aquí la jauría de bailarines recibe clases de kimba y ritmos cubanos para aprender de la mezcla de dichas culturas en la música que les rodea, y de viernes a sábado grupos en vivo se presentan en la que podría ser sede de África en la capital mexicana.

“Cielo azul son tus lindos ojos, media luna es tu linda boca, todo me gusta de ti”, cantan los presentes; ese viejo tema de Áaron y su Grupo Ilusión ha sido interpretado en vivo aquí alguna vez. 

Pasar una noche africana-tropical no significa alejarse de las raíces mexicanas: se puede pedir un “Mexicanos al grito de guerra” (enchiladas foráneas rellenas de papa, frijol y pollo) por 125 pesos, o un “Camarón que se duerme”, uno de los platillos de mariscos más pedidos.

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Y si se quiere hacer caso a aquel tema bachatesco e invitar de verdad la copa, la barra tiene una amplia variedad de cócteles con nombres que derivan de deidades africanas como Kalunga, Legua y Oribaba, las cuales tienen pulpa de maracuyá, jengibre y hasta ron blanco.

En torno a las 2:00 horas, el ritual ha terminado y se vuelve a transitar por la colonia que, todos piensan “es tranquila”.

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Santa María la Ribera 24.
Teléfono: 5535 7136. 
Martes a sábado.
 13:00 a 2:30 horas.

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